sábado, 19 de abril de 2008

Carta al Zapatero

Zapatería “El mago”
Fabricación y arreglos a la medida de sus pies
Dalmacia Cero
Cerro Esperanza

At.: Enrique Gular

Señor zapatero, no se desconcierte al escucharme, pero soy una alma errante que necesita hacerle un pedido muy especial. Que renuncie, por única vez, a su condición de fabricante específico de zapatos para pies y use todo ingenio y experiencia para fabricar un par de zapatos acordes a mi condición de alma – ¿amorfa?
Estos últimos días han sido de incasable búsqueda, el resultado siempre llega a UD. Gentil zapatero, así que no tengo duda, UD es el único en estos confines del universo que puede alcanzar tamaña empresa.

Voy al grano inmediatamente. Necesito un par de zapatos para ser entregados a mediados de la primavera. Lo necesito para vestirme de gala en mi presentación en sociedad (incluida danza ritual de iniciación)
¿Por qué con tanta antecedencia y tal vehemencia? Se preguntará. Le respondo, además de mi exuberante ansiedad en relación a este mi atuendo, he sabido, grandioso servidor, que la dama negra anda a su acecho, por cierto supe de una visita inesperada a sus aposentos la otra noche. Perdone que me meta en su intimidad, pero sin duda las debilidades del cuerpo le están pasando la cuenta, y no quiero arriesgarme.

He tenido algunas dificultades en optimizar algunas especificaciones pero confío en su ingenio y gusto vanguardista para entender realmente cual es el zapato que necesito.
No le puedo dar el numero ni la forma, eso lo dejo a su criterio, pero quiero un zapato suave, leve como una pluma y fuerte como un tanque, perfumado de flores y olores de manada, fresco en el verano y suave y tibio en el invierno, durable y finito suficiente para protegerme en mi efímera existencia. Si me lo permite, le sugiero lo fabrique con los elementos que la tierra le ofrece, puede usar fibras vegetales verdes y rojas, aceites esenciales de plantas refrescantes para el interior, que emanen gel suave y perfumado que me permitan deslizarme suavemente a su interior en ese día glorioso y en todos los que me quedan de existencia. No vendría mal un ramillete de colores vibrantes. Había pensado en un detalle rojo de vegetales picantes, pero creo que estaría demás. No olvide de realizar refuerzos especiales en las ataduras, porque estos zapatos deberán soportar las tempestades de la fuerza de la danza en un suelo rocoso y áspero que emanará chispas de brazas ardientes que lo envolverán inagotablemente.

No me gustaría confundirlo más de la cuenta, pero ya que tocamos en el asunto no se olvide colocar una perla palpitante y luminosa en el zapato izquierdo. Me permito confesarle que ese será el mío. El derecho esta destinado a mi alma gemela.

Otra cosa, es indispensable que el barniz de acabado final de los zapatos lo realice con “agua de mar pacífico” (ya aprobado como tal), poniendo especial atención en sellar todos los agujeritos del atuendo para evitar mi escape accidental al espacio y la perdida de mi esencia. También ese barniz le dará el brillo azulado profundo, tan bello que su sola presencia calmará mis ansiedades y deseos de volar de alma errante. Estimo que esa sea la especificación más difícil de cumplir, pero también la más importante.

Atte.
Una alma errante

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